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Alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa y su guerra contra el arte

Con la clara intensión de transformar el Código de Policía a mediano plazo, la política de seguridad para la ciudad capital del nuevo Alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, anuncia la eliminación de todos los grafittis que sean considerados como generadores de sensación de inseguridad y desorden. Una Ley que defiende al graffiti, los artistas y los ciudadanos, controvierten y rechazan la decisión.

¿Qué dice la administración?

Enrique Peñalosa, recientemente posesionado como Alcalde de Bogotá, anunció luego de una reunión con el presidente Juan Manuel Santos y el General de la Policía Rodolfo Palomino, que ante la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad de la ciudad es preciso eliminar cientos de graffitis. Un “proceso de zanahoria y garrote para lograr que tengamos una ciudad limpia, como la quieren la mayoría de los ciudadanos”, expresó.

Argumentó al referirse a los graffitis que “eso hace parte del desorden, los muros llenos de mamarrachos, de rayones, todos los puentes, todas las paredes […] todo ese mugre, ese desorden. Ese tipo de graffitis generan un ambiente de inseguridad y envían una señal de que no hay autoridad”.

Al responder al reclamo de los populares grafittis del centro de la capital, Peñalosa expresó que se van a definir unos sitios especiales en conjunto con la Secretaría de Cultura. Nunca negó que los graffitis del centro de la ciudad serían eliminados.

Además, las declaraciones del mandatario relacionan a los vendedores de drogas, consumidores de drogas, y grafiteros. Peñalosa decidió que todos los parques de Bogotá serán intervenidos: “sin graffitis, con más iluminación, con policía y con cámaras, con la Polícia para la limpieza […] para borrar graffitis”.

Por último aseguró que los graffitis, en lugar de expresión artística son “vandalismo en propiedad privada y en propiedad pública. Yo no voy a entrar en la discusión con los expertos en arte, simplemente vamos a definir unos sitios con la Secretaría de Cultura, con los mismos grafiteros y ahí vamos a permitir, el resto de la ciudad no”.

Las declaraciones de Peñalosa fueron ratificadas por Miguel Uribe, actual Secretario de Gobierno distrital, quien dejó en pie la intensión de eliminar los graffitis en el espacio público, según él, para promover a cultura ciudadana: “El espacio público hay que rescatarlo […] el centro histórico de Bogotá está vandalizado, las personas no quieren ir, los mismos bogotanos no quieren ir”.

A pesar de todo esto, Uribe reconoció el beneficio turístico que Bogotá goza actualmente gracias a la cultura del graffiti a nivel mundial: “En Bogotá hay toures de grafittis, es una de las pocas ciudades”.

¿Qué dicen los artistas?

Ana Maria es grafitera. Su nombre artístico es Parásito y ante la pregunta de cómo define el graffiti respondió: “Mi forma de hacer graffiti (stencil principalemte) define mi necesidad de visibilizar ciertas cosas que la sociedad no quiere mostrar o de las que no quiere hablar, como la violencia hacia las mujeres, el abandono a las comunidades indígenas y campesinas o la desigualdad social”-

Parásito, al igual que muchos de sus compañeros, cree que la preocupación de Peñalosa acerca de la sensación de inseguridad no es generada por los graffitis: “Considero que lo que genera esta sensación [de inseguridad] es la desigualdad de esta ciudad, que recibe 8 familias desplazadas diariamente, la ausencia de acceso a la educación, a la vivienda digna y a la salud para la mayoría de habitantes […] Además, la percepción estética de ‘desorden’ está muy ligada al imaginario católico de lo blanco, virginal y pulcro; así, todo lo que toque mi moralidad y buenas costumbres se convierte no en diferencia, sino en desorden”, enfatizó.

Aseguró también que el debate entre lo bello y lo feo tiene que superarse: “Como si Picasso, Beethoven o Emma Reyes no fueran suficiente ejemplo de que el arte no tiene que ser aceptado y aprobrado; como si el hambre o la injusticia que gritan estas calles no fueran más horrorosos”.

La Ley favorece a la cultura del graffiti

En armonía con el reconocimiento de los derechos y deberes que tiene cada ciudadano en nuestro país, la Constitución Política de Colombia establece en su artículo 71 que la búsqueda del conocimiento y la expresión artística son libres. De igual forma, en su artículo 82 la Carta Política consagra que es deber del Estado de “velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular”.

Así, la administración del ex alcalde Gustavo Petro junto a los colectivos de artistas de la cultura del graffiti, crearon condiciones legales para el desarrollo de una política pública que responde actualmente al reclamo de los derechos y deberes de la población bogotana, alrededor de los graffitis y el espacio público.

De esta manera, el Decreto 75 de 2013, define el graffiti como “toda forma de expresión artística y cultural temporal urbana, entre las que se encuentran las inscripciones, dibujos, manchas, ilustraciones, rayados o técnicas similares que se realicen en el espacio público de la ciudad, siempre que no contenga mensajes comerciales, ni alusión alguna a marca, logo, producto o servicio”.

Las declaraciones de Peñalosa que califican a diferentes técnicas del graffiti como “algo” artístico y, a otras, como “mamarrachos” están fuera de toda rigurosidad y responden claramente a una limitada opinión personal.

Sumado a esto, la preocupación de Peñalosa ante la publicidad y basura que daña la ciudad desde las paredes, postes y pasacalles; según lo dispuesto en el artículo 86° del Acuerdo Distrital 79 de 2003 -Código de Policía de Bogotá-, no se considera publicidad exterior visual las expresiones artísticas o murales, “siempre que no contengan mensajes comerciales o de otra naturaleza y de conformidad con la autorización de la respectiva autoridad competente”. Por consiguiente el graffiti, como expresión artística, no entraría en la valoración de publicidad y en la problemática de la ciudad en la que el Peñalosa la ubica.

Estas son las razones legítimas y legales que invitan al actual Alcalde Mayor de Bogotá, a facilitar la vida de todos al propiciar espacios y situaciones equitativas e incluyentes en la capital del país, a cumplir la Ley, como él lo reclama.

What Next?

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